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Probablemente no.¿Conoces tu nivel de colesterol, glucosa en la sangre o tu presión arterial? Probablemente sí. Estamos acostumbrados a medir y monitorear distintos aspectos para cuidar nuestra salud física, pero no hacemos lo mismo con la salud emocional. No dedicamos tiempo a reflexionar sobre nuestra felicidad y mucho menos a medirla.

Esto no hace ningún sentido, pues si la felicidad, deberíamos saber qué tan felices somos, de dónde obtenemos nuestra felicidad o por dónde se nos escapa.

Una de las recomendaciones que más escuchamos para cuidar nuestra salud física es realizarnos un chequeo médico una vez el año, que entre otras cosas, incluye análisis clínicos. Vamos en ayunas a poner el brazo y luego de unas horas el laboratorio entrega un reporte con nuestros resultados.En este reporte identificamos nuestros niveles específicos en diferentes parámetros y vemos si se encuentran dentro del rango que delimita lo “normal”. El doctor revisa nuestros resultados y si algún indicador anda fuera del área permitida nos dice que hacer para regresarlo, sentirnos bien y funcionar como debemos.Para cuidar nuestra salud emocional también tenemos que checar cómo andan nuestro nivel de felicidad y el grado de satisfacción que sentimos en diferentes aspectos de nuestra vida.

Queremos estar en la zona donde nuestro estado emocional es positivo, sentimos alegría, tranquilidad, motivación, buen nivel de energía e interés en lo que hacemos.Existen pruebas rápidas para medir la felicidad. Una manera muy sencilla de medir la tuya consiste en responder la siguiente pregunta:Tomando en cuenta todos los aspectos de tu vida en general (Familia, amigos, trabajo, hobbies, salud, etc.) en una escala del 1 al 10, donde 1 es nada feliz y 10 es muy feliz.

¿Qué tan feliz te consideras?

¿Ya tienes un número en la cabeza?

Estoy segura que sí. Ahora que ya tienes un indicador de tu felicidad, ¿Qué hacemos con él?.

Ubicar tu nivel de felicidad te da un punto de referencia que te permite hacer dos tipos de reflexiones.

Supongamos que tu número es un 6. Ahora piensa ¿Qué tendría que pasar para que tu felicidad fuera un 7 o un 8? ¿Qué estarías haciendo? ¿Qué problema estaría resuelto? ¿Qué recursos tendrías? ¿Qué aspecto de tu vida estaría mejor? ¿Cómo pasarías tu tiempo? Hacer este ejercicio te ayuda a visualizar algunas avenidas de acción para mejorar tu felicidad.Por otro lado, ¿Qué hacemos si tu número está en la zona baja de la escala de felicidad en un 4, por ejemplo?.

La reflexión que debes hacer es la siguiente: ¿Qué estás haciendo bien y evita que seas un 2 o un 3? ¿Qué funciona? ¿Cómo puedes construir sobre lo que sí sale bien? ¿Cuál aspecto de mi vida no está funcionado óptimamente?Además de conocer tu nivel promedio de felicidad es importante reflexionar sobre el grado de satisfacción que sientes en diferentes aspectos de tu vida o el tipo de emociones que experimentas con más frecuencia pues esto agrega información importante para tu bienestar.

Después de todo, tu felicidad promedio aumenta cuando atiendes de manera individual cada uno de los aspectos específicos de tu vida, por ejemplo, tu trabajo, tus relaciones familiares, el uso de tu tiempo.


Information

Author

Rosesland

Date

viernes, 15 de octubre de 2021


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